LA DEUDA

La deuda, Caballero, Templario

Templario y Caballero… Tú que posees el Conocimiento de la Vida y de las cosas de este mundo. Heredero de una Tradición que vive muy dentro de ti. Guardián y protector de los caminos más inciertos y de los caminos más sagrados. Y sin embargo existe una razón muy poderosa que inquieta y crea pesadumbre en tu corazón y a tu espíritu.

Templario… La deuda que tienes sellada a través de tu Juramento, por la herencia recibida de los 9 Caballeros Templarios Fundadores del Temple, por mandato Divino. Mandato que está inacabado y que debes continuar hasta que su Obra alcance su culminación.

La deuda que tienes contraída con la memoria de todos los Caballeros Templarios que fueron perseguidos, condenados y ejecutados en la hoguera, junto a nuestro anciano y Gran Maestre Jacques De Molay, a través de un proceso maquiavélico, falso e injusto que puso de manifiesto ante la Historia, la locura y la avaricia de unos gobernantes que unidos a la prepotencia, cobardía y maldad de una Iglesia Católica que por medio de la tortura y del miedo, procuraba imponer su poder en el mundo. Y que a día de hoy aún continúa manteniendo vigente la Bula Papal de Excomulgados a todos los Caballeros Templarios.

Templario y Caballero…Todo corazon Templario tiene una deuda con el Valor y el Honor que demostró, en defensa del espíritu Templario, nuestro anciano y Gran Maestre a quien en su memoria y en la de todos los hermanos condenados, debemos ofrecer, consiguiendo la ANULACIÓN DE LA BULA PAPAL DE EXCOMULGADOS, para que sean restablecidos el Honor y la Dignidad de todos ellos. Así como el reconocimiento de toda su Obra en bien de la Humanidad.

El nombre del Gran Maestre Jacques De Molay no se olvidará jamás, sino que se extenderá por toda la Tierra, de la misma forma que se impregna el suelo bajo tus pies, el aire que te rodea y el cielo que te cubre. Este suelo es Sagrado porque sus pies lo pisaron, Sagrado es el aire porque sus pulmones lo respiraron y Sagrado es el Cielo porque sus ojos lo observaron.

Templario… El Amor es la savia de la Vida. El Odio es el pus de la muerte. Pero el Amor, al igual que la sangre, debe circular por las venas sin obstáculos. Reprime el movimiento de la sangre y esta se convertirá en una amenaza, una plaga.

¿Y qué es el Odio, sino Amor reprimido? El Amor retenido, que se convierte en mortal veneno, tanto para el que lo alimenta, como para el que es alimentado, tanto para el que odia, como para el que es odiado.

¿Qué prefieres tú, hermano, el Amor para gozar de Paz Eterna, o el Odio para estar en perpetua deuda?

 

Nada para nosotros, Señor, nada para nosotros sino a Tu nombre sea dada la Gloria.

3 thoughts on “LA DEUDA”

  1. Agradezco estos mensajes con simple sabiduría de interpretación.
    La humanidad precisa de la medianía dorada en sus discernimientos más usuales y diarios… porque somos muchos habitantes en el mundo de hoy… y debemos lograr la comunión.
    La historia está mostrando que hay un cambio de era…

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