INFIERNO Y CIELO

infierno y cielo

INFIERNO Y CIELO

Templario y Caballero… tu destino es llegar a ser libre del vivir y del morir, del cielo y del infierno, más elevado que proveer de alimento a las infatigables mandíbulas de la muerte. A un dios iracundo es mejor dejarle que reviente con su ira. A un dios sediento de alabanzas, es mejor dejarle que muera de su propia sed. A un dios de corazón duro es mejor dejarle morir a causa de la dureza de su propio corazón.

Pero Dios no es iracundo, ni tiene sed de alabanzas, ni es duro de corazón. Los hombres son los iracundos, los que están sedientos de alabanzas y los duros de corazón. Dios no quiere que le quemen incienso, sino que quemen su propia ira, sus alabanzas y sus duros corazones, para que puedan ser como El, libre y Omnipotente.

Templario… observa el proceder de los hombres, ¿Leen los mandamientos y las doctrinas para que sean enseñadas y celosamente defendida con lógica, con retórica, y si fuese necesario, con dinero y el filo de la espada? ¿O para que sean inscritas como verdades en el corazón?

La Vida de Templario no es una doctrina para ser enseñada y defendida, sino un camino que debe ser recorrido con anhelo de liberación, en el templo o fuera de él, de noche o de día, tanto en los bajos fondos como en la alta sociedad. Y mientras no estén en este camino y no tengan la certeza de su finalidad, ¿Cómo se atreven a invitar a otros a recorrerlo?

¡¡Estafadores y vendedores de humo!! Que quieren vender el Cielo a los hombres y tomar en pago la parte de la tierra que ellos poseen. Quieren hacer de la tierra un Infierno y estimular a los hombres a huir, mientras ellos se aferran a ella.

El Cielo no es un jardín florido que se pueda comprar o alquilar, sino un estado de ser que se alcanza en la tierra o en cualquier otro punto del infinito universo. Y el Infierno no es un horno feroz del que se pueda escapar con muchas oraciones o quemando incienso, sino que es un estado del corazón, que se experimenta tanto aquí en la Tierra como en cualquier otro punto de la inmensidad infinita.     ¿Hacia dónde van a huir de un fuego cuyo combustible es el corazón, a no ser que huyan del propio corazón?

Caballero y Templario… tanto el Cielo como el Infierno son estados de Conciencias, inherentes a la dualidad del ser humano. A menos que el hombre se transforme en una sola mente, en un solo corazón y en un solo cuerpo, a menos que posea una sola voluntad, tendrá siempre un pie puesto en el Cielo y otro en el Infierno. Y eso es verdaderamente el Infierno.

Templario, tu que posees un corazón celeste, aparta las sombras que cubren el Cielo de los corazones de los hombres, allanando los obstáculos que hay entre el hombre y sus semejantes, entre el hombre y cada criatura, entre el hombre y Dios, y muéstrales cómo hacer de la Tierra un Cielo, para mayor Gloria de Nuestro Señor.

+++Nada para nosotros, Señor, nada para nosotros, sino a Tu nombre sea dada la Gloria.+++

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