LOS CABALLEROS TEMPLARIOS… ¿QUIENES FUERON?

Templarios Y Caballeros

LOS CABALLEROS TEMPLARIOS ¿QUIENES FUERON?

Antecedentes. –

Europa occidental comenzó una etapa expansiva luego de haber controlado las invasiones musulmanas y vikingas. Creció la actividad agrícola, gran parte de la expansión territorial se debía a la necesidad de aldeas agrícolas, para desarrollar su producción. Por otro lado el crecimiento de población, dio lugar al desarrollo de grandes ciudades y del comercio.
La religión comenzó a tomar gran importancia, por lo cual aparecen personas agrupadas conocidas como ‘’peregrinos’’. Los mismos manifestaban su sentimiento religioso en las peregrinaciones que realizaban a lugares santos. Poco a poco, aparecían más y más lugares santos.

La tradicional peregrinación a Roma fue dejada de lado, ya que los peregrinos comenzaron a viajar más lejos todavía. En el siglo XI aparecieron nuevos destinos como Santiago de Compostela y Jerusalén. Ante este acontecimiento, la institución religiosa construye grandes Catedrales y Basílicas donde se ofrecía hospitalidad a los peregrinos. Allí podían quedarse y descansar.

Estas ‘’aventuradas’’ peregrinaciones podían llegar a ser peligrosas, ya que existían los famosos ladrones o Señores locales que prohibían el paso a estas personas.
La autoridad religiosa, introdujo al mundo medieval nuevos ideales como ‘’La paz de Dios’’ o ‘’Tregua de Dios’’ los cuales dirigían el ideal de un caballero. Más allá de estos ideales, la institución eclesiástica no rechazaba el uso de fuerza para la defensa de la misma. En los siglos anteriores el pontífice Juan VIII declaró: ‘’aquel que muera luchando contra el infiel, verá sus pecados perdonados’’.
Hacia la caída de Jerusalén en manos turcas, el pontífice Urbano II en 1095 expuso ante el Concilio de Clermont, los peligros que estaban amenazando a los cristianos y a los peregrinos que acudían a Jerusalén.

Donde también propuso una expedición militar que pretendía volver a tomar Jerusalén.
Fue así como la Europa cristiana se movilizó. Los reyes y príncipes acudieron al llamado y serían recompensados espiritualmente y con riquezas.
En 1099 se realiza la primer Cruzada, la cual culminó con la conquista de Jerusalén y hacia 1100 se termina de conquistar el Reino de Jerusalén, con los principados de Edesa, Acre, Trípoli y Antioquía.

Fundación de la Orden Templaría:

Luego de la primer Cruzada (1095-1099) 9 caballeros franceses decidieron quedarse en Jerusalén a proteger a los peregrinos, este fue el propósito de la creación de la Orden templaria.
Tiempo más tarde en Francia, Hugo de Payns quien funda la Orden del Temple hacia el año 1120 y que fue aprobada tiempo después en 1129 por la Iglesia en la Catedral de Troyes.
Se redacta ‘’La Regla’’ artículos que deberían ser cumplidos por los miembros de la orden, los mismos estaban detallados en los ayunos, peinados permitidos, rezos, armamento y vestimenta.

Una vez expuestos estos artículos y las necesidades de la orden, se dieron a conocer los privilegios descritos en bulas o documentos sellados (’Omne datum optimum’’, ‘’Milites Templi’’ y ‘’Militia Dei’’).

Estos documentos le otorgaban a la orden, una autonomía formal y real. Se les permitía tener sacerdotes propios pertenecientes a la orden, recaudar bienes y el derecho de ‘’Óbolo’’ es decir, derecho a una parte de las limosnas que se entregaban en las Iglesias.

También estaban autorizados a realizar conquistas en la llamada ‘’Tierra Santa’’, construir fortalezas y catedrales. Eran muy independientes y poderosos, la única autoridad a la cual estaban sujetos era a la Papal.

Una parte de la Orden con ellos su maestre Hugo de Payns, viajaron por Europa con el fin de recoger donaciones, alistar caballeros y dar a conocer esta nueva Orden.
Luego de enlistar caballeros, marcharon a la segunda Cruzada (1147-1149) liderada por el Rey de Francia Luis VII protegiéndolo en las derrotas que sufrió ante los turcos.

Más tarde en 1170 se redactan los Estatutos Jerárquicos. Estos estatutos compuestos por más de 600 artículos, estaba dividido en diferentes secciones donde se desarrollaban los artículos de ‘’La Regla’’ y regulaba ciertos aspectos que no habían sido tomados en cuenta anteriormente, la jerarquía de la Orden, vida conventual, militar y religiosa, deberes y privilegios.

La misma creció rápidamente tanto en reclutas como en riquezas, y sus miembros comenzaron a venir de diferentes partes de Europa (Francia, Alemania, Inglaterra, España, Italia y Portugal).

¿Cómo se mantenían Económicamente?

La Orden Templaría tuvo la primera organización bancaria desde la caída del Imperio Romano. Tenían a su disposición una increíble flota para poder transportar productos por el mar, una red de comercio propia y única, posesiones en Europa que mantenían la circulación del dinero que recaudaban y que les permitía mantener el ejército. Gran parte de los nobles de Europa nombraban tesoreros a los Templarios.

Redes de Comercio:
La Orden debía asegurarse que estas ganancias no fueran robadas o usurpadas en los largos viajes, por lo que establecieron una serie de redes de encomiendas esparcidas por Europa y donde la distancia a viajar fuera de 1 día. (En la época medieval, las distancias se establecían según la cantidad de días se tardaba en llegar al destino, esa cantidad de días es la distancia del viaje). Las redes comerciales se extendían desde Inglaterra hasta Jerusalén.

Recibían donaciones de aquellos que lo hacían de buena gana, los interesados en ganarse el cielo y otros para tener una buena imagen ante la Orden.

La Banca:
Como mencioné anteriormente, fueron los primeros en establecer una unidad bancaria desde la caída del Imperio Romano. Utilizaban libros de cuentas, métodos de contabilidad, pagarés y letra de cambio utilizados hoy en día. Era muy común el transporte de dinero en monedas de plata u oro, así fue que se dispuso de documentos acreditativos firmados o sellados, para poder retirar una cantidad de dinero en el destino.

La Encomienda:
Las encomiendas eran inmuebles, tierras, derechos o títulos, que la Orden compraba o conquistaba y que las administraban como los famosos ‘’Feudos’’.

Hacia el año 1220 eran la organización más grande de occidente, hablando desde lo militar hasta lo económico. Tenían a su disposición mas de 30000 caballeros, 50 castillos y fortalezas tanto en Europa como en el Reino de Jerusalén, 9000 encomiendas, puertos tanto en el Mar Mediterráneo como en el Océano Atlántico y una flota anclada en los mismos puertos.

Caída de la Orden Templaría:

Hacia el año 1190 el ejército cruzado, compuesto por caballeros y templarios a las órdenes del Rey de Jerusalén Guido de Lusignan y Reinaldo de Chantillón, se enfrentaron a las tropas del sultán (Saladino) en la batalla de Cuernos de Hattin.
Allí el ejército cruzado fue derrotado y posteriormente Saladino toma posesión de Jerusalén y acabaron con el Reino establecido.

Así comienza el fin de los Caballeros templarios, luego de 7 cruzadas las cosas se fueron agravando cada vez más, los caballeros comenzaron a luchar por riquezas y tierras. Los caballeros pertenecientes a la Orden Templaría dejaron de seguir el código, el reglamento y juramento que habían jurado cumplir. Los nobles, la Iglesia y la gente comenzaron a tomarles desconfianza.
Finalmente son derrotados junto con el ejército cruzado que dio lugar a la caída de Acre en 1291, lo que fue el fin del ejercito cruzado en Tierra Santa.

Expulsión de Tierra Santa:

Tras ser expulsados de Oriente medio, se retiraron a Chipre. Una vez instalados allí y participan en la revuelta contra Enrique II para poder ceder el lugar a su hermano Amalarico II. Gracias a esta revuelta se les permitió a la Orden Templaría permanecer en la isla hasta su disolución.
A su vez planearon hacia el año 1300 reconquistar islas ‘’puente’’ para lograr ingresar nuevamente a Tierra Santa, aunque el esfuerzo de realizar estas campañas fue inútil, por falta de unidades, dinero y desinterés por parte de la autoridad religiosa y los nobles Europeos, que sus intereses se derivaron en sus tierras y ya no estaban interesados en poseer Tierra Santa.

Persecución de los Caballeros Templarios:

En los años siguientes al 1300, Francia enfrentaba un gran endeudamiento que había heredado de su abuelo Luis IX tras pagar el rescate en la Séptima Cruzada. El rey Felipe IV logra intimidar y convencer al Papa Clemente V para que iniciara un proceso contra los Templarios acusándolos de: sacrilegio a la cruz, herejía y sodomía.

Fue así como el Inquisidor Guillermo de París y Enguerrand de Marigny se apoderaron del tesoro de la Orden. Los Templarios fueron perseguidos principalmente en Francia, sometidos a tortura y sentencia de muerte, mientras que en el resto de Europa no fueron acusados tan severamente y fueron absueltos.

Sin la orden del Papa, aun así se realizaron en Francia, ataques y masacres ante aquellos miembros de la Orden. Finalmente, el mismo, luego de reunir la documentación necesaria, por un decreto apostólico, decide decretar la disolución de la Orden y no condena a sus miembros. Escrita finalmente en el pergamino de Chinon.

Processus contra Templarios:

El proceso en contra de los templarios establece:

-El Papa Clemente V no estuvo convencido de la culpabilidad de la Orden del Temple.
-La Orden del Temple, su Gran Maestre Jacques de Molay y el resto de los templarios arrestados, muchos de ellos ajusticiados posteriormente, fueron absueltos por el Santo Padre.
-La Orden nunca fue condenada, sino disuelta, fijando la pena de excomunión a quien quisiera reeditarla.
-El Papa Clemente V no creyó en las acusaciones de herejía y por ello permitió a los templarios ajusticiados recibir los Sacramentos, a pesar de lo cual, fueron ajusticiados en la forma en que la jurisdicción canónica establecía para los herejes relapsos (aquellos que después de confesar, se echan atrás en sus confesiones).
-Clemente V negó las acusaciones de traición, herejía y sodomía con las que el Rey de Francia acusó a los templarios, no obstante lo cual, convocó el Concilio de Vienne para confirmar dichas acusaciones.
-El proceso y martirio de templarios fue un “sacrificio” para evitar un cisma en la Iglesia católica, que no compartía en su gran parte las acusaciones del Rey de Francia, y muy especialmente de la Iglesia francesa.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *