TEMPLARIOS…. EL HONOR

El Honor

“El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte; y el hombre honrado, aquel que honra a los demás “.

Templario y Caballero… ¿Quieres matar a tu hermano y vivir en paz con él? No tiene mérito vivir en paz con los muertos. Si te empeñas en una guerra contra cualquier hombre vivo o contra cualquier cosa, cuyos gustos o intereses puedan, algunas veces, entrar en conflicto con los tuyos, entonces debes empeñarte también en una guerra contra Dios, que dio origen a estas cosas. Y debes declarar la guerra al Universo, pues en él hay innumerables cosas que desconcierta tu mente y turban tu corazón, y quieras o no se entrometen en tu vida.

¡¡¡Lucha contra todo aquello que te lleva a ti y a tu hermano a la guerra!!!. ¿Por qué desea tu hermano luchar contra ti?, ¿Sera porque tu sueñas con ángeles y el con demonios? Son tus posesiones, tu riqueza, tu gloria y todas las cosas que te mantienen prisionero, las que tu hermano quiere conseguir luchando contra ti.

¿Quieres vencerle sin levantar una lanza contra él? Entonces declara la guerra a todas estas cosas. Cuando las hayas conquistado, liberando tu alma de sus garras, cuando las hayas arrojado al montón de la basura, tal vez tu hermano envaine su espada, diciendo para sí, “si estas cosas mereciese una guerra, mi hermano no las habría tirado a la basura”.

Templario… El único honor del hombre es llegar a ser Hombre a imagen y semejanza de Dios. Todos los demás honores son deshonores. Todos los honores concedidos por los hombres, son fácilmente destruidos por los hombres. Un honor escrito a punta de espada es fácilmente borrado por la espada. Ningún honor vale una flecha oxidada, menos aún una ardiente lágrima y todavía menos una gota de sangre.

Caballero Templario… tu que eres bendecido y honrado de pertenecer a la Blanca Milicia de Cristo, cúbrete con honor y respeto, cada día de tu vida, con el manto blanco y la cruz paté, y muéstrate siempre firme, sereno y de pie frente a los hombres y de rodillas solo ante la inmensidad de Dios Nuestro Señor.

Nada para nosotros, Señor, nada para nosotros, sino a Tu nombre sea dada la Gloria.

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