SOLDADO DE CRISTO

soldado de Cristo

SOLDADO DE CRISTO

Templario y Caballero… soldado de Cristo, ¿en cuantas batallas has luchado sin temor, ni miedo, con valentía, hasta conseguir la victoria derramando hasta la última gota de tu sangre y a veces asumiendo la derrota con honor y entregando, tu propia vida? ¿Quién de todos los mortales podría llegar ni tan siquiera a pensar que todo era parte de una macabra traición?
Se le juraba lealtad a Dios y entregabas tu vida por El, porque todo lo que eres y tienes, le pertenece.
Le jurabas lealtad a la Orden Templaria porque era y sigue siendo el instrumento para hacer cumplir el propósito de Dios en este mundo, y tú fuiste elegido por El para formar parte de sus deseos, defendiéndola junto a tus hermanos, hasta las últimas consecuencias.
Jurabas lealtad al Gran Maestre depositando toda tu confianza y entrega, luchando a su lado hasta el último aliento, pues su palabra valía más que su propia vida.
Templario… hoy en día te preguntas ¿Dónde estaban las ordenes que actualmente se proclaman sucesoras de la Verdadera Orden Templaria, cuando el Papa Clemente V, representante de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, que junto a Felipe “el hermoso” Rey de Francia, decidieron actuar bajo sus propios intereses por la avaricia, el egoísmo la prepotencia y la ambición, en beneficio propio? .
Estas nuevas órdenes que se denominan Templarias, y que se ofenden cuando se les llaman Sectas, nos quieren hacer creer que son los más numerosos, los únicos y verdaderos Templarios.

Y que al mismo tiempo, defienden y alaban a una Iglesia Romana que se adueñó del verdadero cristianismo, disolvió y pretende exterminar a la Orden del Temple, a la cual persiguió, enjuicio, torturo y asesino bajo acusaciones y calumnias falsas, a todos los Caballeros Templarios y a todos los que tenían alguna relación con El Temple, fuesen católicos o no.
Una Iglesia que sentenció a perpetuidad a todos los que se consideran Caballeros Templarios, estando EXCOMULGADOS, NO CATÓLICOS, RECHAZADOS POR LA IGLESIA DE ROMA.
¿Cómo se puede defender a quien te rechaza?
Las supuestas ordenes que se hacen llamar descendientes y poseedores del Secretum Templi, en donde sus jefes o creadores gustan de ser llamados “Imperator”, “Maestre” y no sé qué más inventos.

Que regalan anillos y espadas como en los concursos de TV, haciendo creer a los nuevos integrantes que algún día van a pertenecer a la Verdadera Orden Templaria, porque todavía no saben muy bien, tal o cual iglesia los van a reconocer como auténticos templarios, previo pago en metálico, por supuesto.

Templario, soldado de Cristo… pregúntale a ese que le gusta que le llamen “gran maestre”, “Mi Sire” o “Príncipe”, que va diciendo por ahí, que es descendiente verdadero de Caballeros Templarios y que tiene una carta que así lo confirma, pero que nadie más puede tener acceso a ella.

¿Es que acaso tiene miedo que su mentira salga a la luz? ¿Es que en serio piensa que un verdadero Templario va besando el “culo” de todos los pedófilos, proxenetas y asaltacunas que habitan en el Vaticano, donde visten a sus prostitutas de Purpura y Escarlata adornados con oro y piedras preciosas? .

¿Acaso creen estos sectarios y fanáticos religiosos que Nuestro Señor Jesucristo necesita un intermediario, un Vicario o un rey, que gobierne su Reino?, ¿O quizás piensan que el jefe de la Iglesia Romana y todos sus antecesores por usar túnica blanca y oro, ya tienen asegurado un puesto en el Reino de los Cielos, y les van a reservar un sitio para ellos?.

Caballero y Templario… tú que sientes el Temple dentro de ti, no guardes nunca silencio ante las injusticias, no dejes que silencien tu voz, ni permanezcas inmóvil, pues las injusticias que cometen hoy estos falsarios contra tu hermano, mañana la cometerán contigo.

No temas por tu honor, pues este solo Dios te lo puede quitar, nadie más. No permitas que llenen la casa de Nuestro Señor con todas sus inmundicias, traídas de un mundo cargado de odio, rencor y envidias.

No te sientas nunca solo y ruégale a Dios que tus enemigos sean fuertes y bravos, para que tú no tengas remordimientos cuando les venza, porque la batalla no ha hecho nada más que empezar, para mayor Gloria de Nuestro Señor.

+++Nada para nosotros, Señor, nada para nosotros, sino a Tu nombre sea dada la Gloria.+++

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