EL BAUSANTE ONDEA AL VIENTO

el bausante ondea al viento

EL BAUSANTE ONDEA AL VIENTO

Templarios y Caballeros… Ondea el bausante al viento sujetado fuertemente por el brazo de tu hermano al que miras fijamente pudiendo ver claramente, sin ninguna sombra de dudas, que dará su vida antes de que este le pueda ser arrebatado de sus manos.

Todos preparados para la batalla, con el material de lucha revisado hasta el más mínimo detalle y presto para entrar en combate. El corazón palpitando de emoción y la sangre corriendo veloz por las venas.

Todo movimiento estudiado, planificado y organizado. Nada queda oculto en la mente. Todo está grabado y preparado para su ejecución.

El bausante, acariciado y mecido suavemente por el viento, al compás de la última oración elevada por todos al Altísimo en la penumbra del Templo. Una sola Voz, un solo Corazón, una sola Fe.

El ejercito de Dios, la maquina más perfecta de guerra, soldados de la Blanca Milicia de Cristo en formación, con Disciplina, Lealtad y Honor. Guerreros oteando el horizonte. Jamás se hizo al enemigo esperar.

El Bausante movido con bravura. La espada empuñada fuertemente. Comienza la batalla, cuerpo con cuerpo, golpe a golpe. La sangre y la tierra, la vida y la muerte, hasta conseguir la victoria siempre en el nombre de Nuestro Señor.

Templario… Las batallas del ayer, de otros tiempos, en otra época. ¿Piensas que eran fáciles? ¿Que ondeaban el bausante en señal de celebración? No había nada que celebrar. Cuando ondeaba el bausante, era señal de que iban a la guerra, una batalla que librar, una llamada a todos a combatir, con el Gran Maestre al frente. Las batallas son duras y sangrientas y siempre dejan huellas.

Las batallas de hoy, también lo son. Contra un enemigo diferente como es el hambre, la incertidumbre y la desolación. Una multitud de personas buscando la caridad y la compasión y un grupo de soldados de Dios, con Mantos Blancos y Cruz paté luchando, peleando y procurando abastecer de pan y comida a todos los necesitados a los que puedan socorrer.

Una Orden tan grande y un ejército tan pequeño. ¿Dónde se guardó el Juramento? ¿Dónde se quedaron los Principios y Valores para dar ejemplo?

Caballeros y Templarios… el bausante de tu Orden está ondeando al viento, sostenido fuertemente por las manos nobles, caritativas y piadosas de tus hermanos y hermanas templarias, luchando con valentía y honor contra un enemigo cruel y despiadado, carente de conciencia, día a día, con las primeras luces del alba hasta la obscuridad más absoluta de la noche. Y es en el silencio de la noche con la fuerza de la oración cuando recogen los pedacitos del alma que se le han roto ante tanta necesidad y dolor.

En este bausante, Templario, también cabe tu corazón. Es tu Gallardía y es tu Honor. No te quedes al margen de esta batalla. Escucha la voz de tu Conciencia y acude presto a luchar junto a tus hermanos, estés donde estés, con los medios que tengas, no dejes nunca de luchar, para mayor honra de Nuestro Señor.

+Te dejo esta puerta abierta para que tu Conciencia pueda entrar.+

Centro de Dia y Comedor Social Tardor-Centro Social Habitacional INGE.

 

+++Nada para nosotros, Señor, nada para nosotros, sino a tu nombre sea dada la Gloria+++

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