LOS 9 CABALLEROS TEMPLARIOS

Los 9 Caballeros Templarios

LOS 9 CABALLEROS TEMPLARIOS

Templarios y Caballeros, los senderos recorridos por los 9 Caballeros Templarios, las huellas dejadas al pasar, recuerdos y emociones guardados en tu mirar, pensamientos que vuelven atrás, donde todo comenzó, a los pies del altar, bajo el gran Templo inundado de gloriosa paz.

Al igual que en el Arca de la Alianza, viajaron 9 pasajeros, Noé y su esposa, su hijo primogénito Sem y su esposa, mas sus otros dos hijos con sus respectivas esposas. La novena persona era un pasajero clandestino al que solo Noé conocía y veía. Era su constante compañero y su Gran Timonel, para guiarle escribiendo la historia que la humanidad debiera de conocer, según los designios de Dios Padre y Señor Nuestro.

En el Templo de Salomón vivieron 9 caballeros durante 9 años a los que popularmente se les conocía como los caballeros del Templo. Guardianes de los caminos y protectores de los peregrinos cristianos que marchaban a Tierra Santa, además de ser estudiosos de otras religiones y otras culturas. Librepensadores y pacificadores en una tierra en plena ebullición y desarrollo.

La gran incógnita que aún sigue sin despejarse es la siguiente; ¿Qué ocurrió durante esos 9 años? ¿Había alguien más con ellos?, ¿Qué encontraron o descubrieron?, y si descubrieron “algo” ¿sería tan valioso?

Tan importante y extraordinario sería lo que encontraron o poseían, que la Iglesia Romana, al tener conocimiento, inmediatamente puso su maquinaria y a sus mejores manipuladores, a trabajar para controlar y manejar todo ese conocimiento encontrado, a su antojo y conveniencia.

Se elaboró la Regla del Cister, para dar carácter de Orden Militar y Religiosa, ganándose el Sumo Sacerdote de Roma el derecho de obediencia y lealtad, de los 9 caballeros y de todos los integrantes que pudieran formar parte activa en la nueva Orden. Seria llamada Orden Militar y Religiosa de Los Pobres Caballeros de Cristo del Templo de Salomón. Soldados de Cristo y Templo de Dios. Y comenzaron las Cruzadas.

Con la oficialidad de la Orden Templaria, por parte de la Iglesia de Roma, se dio comienzo al preludio de la historia de traición más grande que se pueda recordar.

Al igual que hay historiadores e investigadores que buscan incansablemente la certeza en la Verdad, también existen muchísimos más que tratan por todos los medios de enmarañar y ocultarla, creando confusión y debates superfluos en torno a todo lo ocurrido, que cambio, tal vez, el rumbo de la historia y de la humanidad, tal y como la conocemos hoy.

Templario y Caballero, quizás los tengas cerca de ti, tal vez, incluso en más de una ocasión, incluso te habrás apiadado de sus almas y de sus acciones, pues no saben lo que dicen ni lo que hacen, y además los conoces muy bien por la soberbia y prepotencia con la que mancillan el nombre de Nuestro Señor.

A todos esos personajes autonombrados grandes maestres de órdenes templarias, neo-templarias y un sin fin de alucinaciones mentales más, que no son más que elementos malévolos al servicio de una Iglesia que calla, divide y engaña. Vendedores de humo, idólatras caídos en desgracia, hipócritas henchidos de los mejores manjares, dictadores de cuadernillos de papel, imitadores inflados en uniformes mesiánicos, almas en pena revestidas de turbulencias en caída libre.

Candidatos a residentes en un Palacio Vaticano tenebroso y maquiavélico, inquisidores y propietarios de un nauseabundo crematorio con olor a cuerpos y a piel quemada de tantas criaturas de Dios, inocentes almas deambulando por sus pasillos en busca de justicia, aguardando en la estancia de su Eminencia a que este se digne pedirles perdón y reponga el Honor y la Dignidad de todas las víctimas ocasionadas por su Santa Inquisición.

Templario, tú qué crees en Dios, le dedica tu vida y luchas en su Nombre y para su Gloria, no temas si caes una y mil veces en la batalla. Levántate y sigues luchando, una y otra vez más. Y si alguna vez no te pudieras levantar, alégrate, y da gracias a tu Señor, pues habrás recibido el más alto honor que un soldado de Cristo pueda desear. Y tu alma será eterna, y a la diestra del Hijo del Padre, descansaras en paz, por los siglos de los siglos, para mayor Gloria de Nuestro Señor.

 

+++Nada para nosotros, Señor, nada para nosotros, sino a Tu nombre sea dada la Gloria.+++

 

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