Tus Riquezas más preciadas

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Tus Riquezas más preciadas

Templario y Caballero... Un altar y una luz son tus riquezas más preciadas que, Nuestro Señor con su infinita bondad, te ha concedido. Tu que eres templo de Dios, no debes inclinarte ante sombra alguna. Un altar que es tu corazón intrépido y una luz que es tu Fe más ardiente. Consérvalas intactas y puras en medio de un mundo que baila al son de la flauta de la muerte y se revuelca en el fango de la iniquidad, debido a su falta de Fe.

Templario y Caballero, observa al mundo y observa cómo los hombres pierden la generosidad, la caridad y la conciencia humana, embriagados por la acumulación de riquezas, practicando la usura entre ellos mismos, prestándose su propio sudor y su propia sangre, pues ¿Qué es el dinero sino sudor y sangre de hombres, acuñado por los astutos en monedas con la que se somete al mismo hombre? ¿Qué es la riqueza sino sudor y sangre de hombres, almacenada, por aquellos que menos sudán y sangran, para moler con ella las costillas de los que más sudan y sangran?

¡Malditos sean aquellos que queman sus mentes y corazones y asesinan sus días y sus noches para acumular riquezas, pues no saben lo que están acumulando!

Templario…el sudor de las prostitutas, de los asesinos y los ladrones, el sudor de los enfermos y de los paralíticos, el sudor de los ciegos, de los cojos y de los lisiados, el sudor del labrador y el del pastor, el sudor de todos estos y de muchos más, es lo que almacena el que acumula riquezas.

La sangre del huérfano y del bribón, del déspota y del mártir, del perverso y del justo, de los parásitos y estafados, la sangre de todos estos y de muchos más, es lo que almacena el que acumula riquezas.

¡Malditos sean aquellos cuya riqueza y capital es el sudor y la sangre de los hombres, porque su sudor y su sangre será al final su precio, y terrible y espantoso el ajuste de cuentas!

Prestar y hacerlo con usura, es realmente una ingratitud demasiado vergonzosa para que se pueda perdonar.

Templario y Caballero, no dejes nunca de ser Caritativo y Generoso con quien lo pudiera necesitar. Ofrece cuando puedas y todo cuanto puedas ofrecer. Pero nunca prestes, no sea que todo cuanto tienes, incluso tu propia vida, se convierta en un préstamo vencido.

Ten cuidado para que nunca te vuelvas un acreedor, pues el débito del que presta es mucho mayor y más pesado que el de aquel que toma prestado.

 

+++Nada para nosotros, Señor, nada para nosotros, sino a Tu nombre sea dada la Gloria.+++

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