Angeles y Templarios

angeles y templarios

Angeles y Templarios

“Porque Él dará a sus propios ángeles un mandato acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos”.

Templario y Caballero… siempre estuvieron aquí contigo Angeles y Templarios unidos. Ángeles que te vieron nacer volviendo a la vida. Ángeles que te vieron crecer con tus primeros pasos. Ángeles que te dieron de comer y de beber, cuando tuviste hambre y sed. Ángeles que te cobijaron entre sus brazos, dándote calor cuando tuviste frío. Ángeles que sofocaron tus penas, aliviaron tu dolor y te llenaron de amor.

Ángeles que te educaron y enseñaron los principios y los valores más sagrados. Fueron ellos, los ángeles, los que te abrieron las puertas del Templo para que te pusieras de rodillas solo ante Dios. Ellos fueron los que te cubrieron con el Manto Blanco y la Cruz Paté para nombrarte Caballero Templario, ofreciéndote la espada Templaria. La espada de Dios. La espada de la Paz y de la Justicia.

Los ángeles con su divina alegría te hicieron merecedor de ser soldado de Cristo, Nuestro Señor.

Caballero Templario… observalos y contempla cómo se manifiesta en ellos la Gracia del Padre. En todos los lugares de la Tierra, en un mundo desolado por el miedo, la incertidumbre y el dolor, ellos los ángeles, solo luchan por amor.

Desde el mar hasta el campo. En cada casa y en cada barrio. En las calles y en los comercios. En el aire y en las carreteras. En hospitales y ambulatorios. Ángeles… solo ángeles.

Ángeles con batas y mascarillas salvando vidas, que son pedacitos de Dios. Ángeles que comparten, piden, buscan y rebuscan para ofrecer lo mejor de ellos mismos dando de comer al que tiene hambre, cuidar a los enfermos y socorrer a todo aquel que lo necesita.

Ángeles que hacen que el mundo sea más humano solo con la fuerza del corazon.

Ángeles y Templarios, mensaje y mensajero juntos. La Alianza del Cielo y la Tierra. La Palabra manifestada. La Luz de un Nuevo Amanecer. La venida y llegada del que nunca se fue. El Cristo, Rey de Reyes, la Humildad y tu Fe, para mayor Gloria de Nuestro Señor.

 

+++ Nada para nosotros, Señor, nada para nosotros, sino a Tu nombre sea dada la Gloria. +++

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