Renaciendo Templario

Templario y Caballero… tu destino es luchar, sangrar, desfallecer y al final despertar renaciendo Templario de nuevo a la vida, para continuar guiando a aquellos que caminan en las tinieblas. La atmósfera de este planeta, reflejada con todos sus pormenores dentro de tu corazón, está llena por los errantes recuerdos de todas las cosas que presenció ella desde su nacimiento.

Templario…  un poderoso ejército aguarda tu llamada y ejecutará inmediatamente la menor de tus órdenes. Si se halla debidamente equipado, sabiamente disciplinado y valientemente mandado, podrá saltar eternidades y destruir todas las barreras que se opongan a tu ideal.

Este ejército no es otro que tu sangre circulando silenciosamente por las venas, milagro de fuerza y de registro completo y exacto de toda tu vida y de toda Vida, en sus más ínfimos pormenores. Este ejército se reúne en el corazón, y desde el corazón se despliega. Por eso el corazón es tan reverenciado. De él brotan lágrimas de alegría y tristeza. En él se precipitan los temores de vida y de muerte. Tus ansias y deseos son el armamento de ese ejército. Tu mente es la disciplina. Y tu voluntad su instructor y su comandante.


Caballero y Templario… Dios es tu capitán. Aunque el infierno desate sus encendidas furias sobre los vivos y los muertos, y transforme la tierra en plomo derretido, barriendo de los cielos todos los indicios.

El Amor es tu brújula. Templario, ve hacia el Norte y hacia el Sur, hacia el Este y el Oeste y reparte toda la fortuna de tu corazón. La tempestad te llevará en su cresta como un faro para los que andan en las tinieblas.

La Fe es tu ancla. Templario, ya pueda rugir la tempestad y colmar de relámpagos el cielo. Ya puedan las montañas temblar y desmoronarse y hasta el corazón del hombre debilitarse tanto, que hasta se olvide de la chispa sagrada.

Dios es Uno. Templario, mientras los hombres proyecten sus sombras sobre la Tierra, el dios de cada hombre no será más grande de lo que es su sombra. Solo los que no tienen sombra conocen al Dios Único. Porque Dios es Luz, y solo la Luz es capaz de conocer la Luz.


Tu único Rey, Templario, es Nuestro Señor Jesucristo, y su Reino es el mundo entero, que es tu casa y tu única patria. Y sobre el corazón de los hombres edificarás su Iglesia con la Palabra Verdadera, protegiendo y defendiendo con tu vida su Santa Cristiandad.

El renacer de un nuevo día despierta en ti con fuerzas renovadas el espíritu Templario que habita en ti. Templo de Dios y soldado de la Blanca Milicia de Cristo, para dar a conocer a los hombres la Verdad que los haga libres. Un mundo… una sola Fe, para mayor Gloria de Nuestro Señor.

+++Nada para nosotros, Señor, nada para nosotros, sino a Tu nombre sea dada la Gloria.+++

Compartir
Imagen por defecto
antolinvall
Artículos: 162

Un comentario

  1. Si mi destino es claro y tiene un sentido preciso. Si soy constante y paciente. Si soy firme en mi propósito.
    Podré luchar contra las Tinieblas, con la ayuda de Nuestro Señor Jesucristo, y reconstruiré el Mundo de las maldades que el Hombre ha implantado para que reine la Paz para todos y ese sea mi descanso. Que no se reconozca mi esfuerzo, ni mi empeño, ni mi sangre derramada, ni mi sacrificio, sino dadas sean las gracias al Altísimo Jesucristo y al Espíritu Santo que con la Gloria de Dios Padre reinan, por siempre, en el Cielo y en la Tierra. +NNDNN+

Deja un comentario