La palabra Baphomet

Baphomet
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La palabra Baphomet

Durante el juicio de los Caballeros Templarios en 1307 se alzó una acusación contra el Gran Maestre y otras altas jerarquías de la Orden. Los inquisidores les solicitaban una explicación del empleo de la palabra “Baphomet” durante las ceremonias reservadas a la iniciación Templaria.

Los propios Templarios habían empleado una cifra al más alto nivel de su organización. La cifra “Atbash”, identificada por el malogrado Hugh Schonfield, que sugiere la posibilidad de que los jefes Templarios hubieran estado expuestos a las influencias de un gnosticismo cristiano todavía vivo en el Próximo Oriente.

Al utilizar el alefato hebreo, la cifra Atbash hacia posible una conversión sistemática de palabras que disfrazaba el mensaje por completo. El empleo de tal subterfugio era sencillo y tiene mucho en común con el código “pesher”, que iba a encontrarse en los rollos del mar Muerto.

Al contar una historia sencilla e inofensiva al lector desinformado era posible al mismo tiempo ofrecer a los iniciados los hechos verdaderos de un acontecimiento alternativo. La cifra permitía a un grupo superior informado el acceso al conocimiento oculto contenido en el manuscrito.

Pese a la aplicación prolongada de la tortura, los jueces del tribunal inquisidor, hubieron de contentarse con su propia interpretación de que los Templarios invocaban una corrupción del nombre de Mahoma al tiempo que escupían a la Santa Cruz.

El método Atbash aplicado a la palabra “Baphomet” la convierte en “Sophia”, la figura familiar femenina como un símbolo para quienes eran del grupo gnóstico. En griego sophia significa “sabiduría”, y cual comunicadora entre la luz y las tinieblas sigue siendo capital para el desarrollo de los individuos que desean experimentar la resurrección del alma durante su existencia sobre la tierra.

La biblioteca de Nag Hammadi incluye un evangelio de La Sofía de Jesucristo, de modo que el uso Templario de una palabra tan extraña como Baphomet aparece menos ambiguo. En el siglo XII la alusión a la gnosis era peligrosa, de ahí el empleo de la misteriosa cifra Atbash.

 

+++Nada para nosotros, Señor, nada para nosotros, sino a Tu nombre sea dada la Gloria+++

 

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