La Fuerza del Caballero Templario

la fuerza del templario

La Fuerza del Caballero Templario

“He descubierto una Caballería que además de luchar con la Espada, también lucha con el Espíritu”. – Bernardo de Claraval (Concilio de Troyes).

Templarios y Caballeros… la fuerza del Caballero Templario que todos buscan, la misma que ansían poseer de una y mil maneras diferentes, pero que muy pocos llegan a comprender.

Adiestramientos, entrega, disciplina, valentía, batallas, victorias y la gloria en Cristo. La fuerza del Templario que vence el espacio y el tiempo. Constructores, Custodios y Defensores de un Legado que prevalece más allá de la vida y de la muerte.

La fuerza que abraza, proyecta y alcanza la Esencia Divina del Dios Padre, guiando a los hombres por el camino correcto, en una vida digna, actuando en los ámbitos más sutiles de la existencia.

Templarios… la fuerza del Templario no compite porque no tiene ambición. No establece fronteras ni diferencias raciales. No conoce el miedo ni la vergüenza y su presencia siempre se manifiesta en los tiempos buenos como en los tiempos malos. No enseña, ni se aísla y nunca se anuncia en voz alta.

La fuerza que une a todos los que la sienten. Que enriquece y respeta a todos los grupos, disciplinas y religiones, pues solamente desea servir. Que se inclina delante de todos los que iluminaron el camino, sacrificando su vida con ello.

La fuerza del Templario que no tiene secretos, ni misterios. Solamente el Conocimiento profundo de que, mediante la Fe y el Amor a Dios, los hombres pueden cambiar el mundo, si son capaces de cambiar ellos primero.

Caballeros y Templarios… eliges morir amando y entregándote en servir a los demás, antes que vivir alimentándote del odio, del sufrimiento, del dolor, del deshonor… aunque a veces tengas que asumir las discrepancias de otras religiones y filosofías, con dureza, con rabia y con dolor, para poder Comprender lo que significa Ser Templario.

La fuerza del Templario es Fe y es Amor. La Palabra Verdadera y Luz del Espíritu. El Camino y el Propósito. Es continuar construyendo la Gran Obra de Dios que haga en la Tierra como en el Cielo, un Paraíso sin dolor, sin sufrimiento, sin odio, sin hambre y sin guerras.

Para sentir la fuerza cuando el Alma habla, solo debes ser Templario y luchar por hacer del Propósito una realidad…para mayor Gloria de Nuestro Señor.

 

+++Nada para nosotros, Señor, nada para nosotros, sino a Tu nombre sea dada la Gloria. +++

 

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