Templarios de la Mano de Dios

de la mano de Dios
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Templarios de la Mano de Dios

Templario y Caballero… Templarios de la mano de Dios fuisteis investido Caballero Templario, ¡¡¡Cuánto Honor!!! y cuanta emoción contenida en tu corazón. De la mano de Dios, también fuisteis combatiente en tu primera batalla defendiendo la Fe que brotaba desde lo más profundo de tu alma. De la mano de Dios volvisteis sano y salvo a casa para cuidar y proteger a tu familia. De la mano de Dios defendiste a los más débiles ante cualquier injusticia. Y de la mano de Dios anduvisteis el camino buscando la Luz y la Verdad en los corazones de los hombres.

Templario… Oye y observa a los hombres hoy en día cuando pronuncian el nombre de Dios sin Fe, cuando pronuncian su nombre en vano. Sus corazones están vacíos y su conciencia ennegrecida cuando contemplan la miseria humana en la que se han convertido y exclaman que están abandonados de la mano de Dios.

Lo que unos acumulan, lo necesitan otros. Lo que unos disfrutan, otros lo padecen. La diferencia entre las naciones y seres de este mundo, no la ha creado Dios. El hombre en su afán de poseer y acumular, se ha ido alejando más de Dios, convirtiéndose en cautivo de su propia maldad y avaricia. Son esclavos de su propia dependencia.


Las religiones creadas por el hombre y para el hombre, necesitan fieles ricos y fieles pobres. Los ricos con sus riquezas piensan que tendrán más y mejor consideración en un paraíso, prometido por una legión de falsos profetas con paranoia crónica. Los pobres, estandarte de la esperanza depositada en multitud de reliquias y amuletos, callan y ven pasar el reflejo de una vida mejor inalcanzable y efímera.

¿Los males del hombre es creación de Dios? ¿Están los hombres abandonados de la mano de su Creador?

Caballero y Templario… De la mano de Dios entraras en los templos y en los ministerios, nidos de ratas, especuladores, trovadores sin palabra, charlatanes de tres al cuarto y corruptos de las leyes a medida. De la mano de Dios, harás oír su Palabra y darás a conocer su Justicia. De su mano, Templario, darás de comer al hambriento y aliviaras a los enfermos, a los desposeídos, y a todos los necesitados. De la mano de Dios ganarás todas estas batallas con la fuerza de tu Fe, para mayor Gloria de Nuestro Señor.

 

+++Nada para nosotros, Señor, nada para nosotros sino a Tu nombre sea dada la Gloria.+++

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